Al final, la virtud está en el medio. O al menos eso pienso yo.
Los mayores de las bandas, que son fuente de sabiduría y experiencias —pero a veces un poco intransigentes con los cambios— hablan siempre de la figura del maestro-director.
Admiro enormemente a aquellos maestros que llegaban a una población y tomaban las riendas de toda una Sociedad Musical dando clases de solfeo —sí, dije solfeo y no lenguaje musical, eso otro día—, instrumento, ensayos y muchísimas más cosas.
Hoy en día hay que apostar por una enseñanza con especialistas. Hemos evolucionado y debemos adaptar todos los medios didácticos a los nuevos tiempos.
Tras años de trabajo constante, profesores diversos y muchos conciertos —afortunadamente— yo ya he decidido qué director quiero ser. ¿Y tú?
Gran artículo y explicación! Gracias por compartirlo!